Seguir sembrando Esperanza

La hermandad ha atendido una petición urgente de ayuda llegada desde la parroquia de San Juan Bautista.

Hace unos días recibíamos una petición de ayuda urgente desde la parroquia de San Juan Bautista en la zona norte de la capital. Nos solicitaban ropa y material para una bebé y su mamá…

Historias que rompen el corazón. Historias que enseñan. Una niña de apenas 19 años: una patera, un adiós, o tal vez un “hasta nunca”; la incertidumbre, el miedo, la lejanía, una ilusión, un deseo, una esperanza…

España: promesas incumplidas, sueños rotos, traición, soledad, maltrato… y una bebé… una preciosa esperanza llamada Alima.

Por suerte, tanto las Hermanas Adoratrices (en Córdoba) como los Trinitarios (en Granada) han aportado esperanza a sus vidas. Tienen un techo, un plato de comida…

Y hemos tenido la gran suerte de conocer a la joven mamá y a su preciosa bebé.

Desde estas líneas queremos agradecer a todos esos corazones que habéis hecho posible poder entregarle un poquito de lo que necesitan. La respuesta ha sido también una gran lección para todos. ESPERANZA siempre, y aquí está la prueba. Todo es posible con vuestros grandes corazones.

Seguiremos en contacto con ellas… Les daremos la mano cuando la necesiten. Son una bendición. Todo un ejemplo de superación y coraje.

El trinitario, padre Luis, nos traslada su agradecimiento personal “por seguir sembrando Esperanza en el corazón de los pobres entre los pobres, nuestras hermanas migrantes, duramente probadas en su dignidad y derechos… Hoy habéis hecho felices a una niña de once meses, Alima, y a su mamá de 21 años, Keridja. Ellas siguen luchando por una vida digna, confiando en una acogida al estilo de la ternura de María y en una integración e inclusión con sabor a familia entrañable… Gracias por hacerlo posible y por vuestra solidaridad, impulsados por nuestra Señora de la Esperanza. Un abrazo y mi oración “.

Pequeñas grandes historias de Esperanza que hacen palpable el Gran Poder de Dios.